27 de enero de 2012

Todo el mundo me habla ,todo el mundo intenta comerme la cabeza, tan solo quiero esuchar mi corazón 
así haré lo que dicte mi interior. ¿Alguna vez...has hecho algo mal para conseguir lo que querías? ¿Alguna vez... lo has conseguido y te has arrepentido? ¿Alguna vez...te has distanciado de la gente que te importa? ¿Alguna vez...los dejaste escapar sin saberlo? No voy a parar Daré todo lo que pueda.
Voy a hacer lo correcto porque ese es mi destino si quiero cambiar mi vida... hoy es el día
¿Soy la típica persona que sabe lo que dice? ¿Cómo sabré tomar el camino adecuado? ¿Debería preguntar por cada movimiento que haga? Con todo lo que he perdido mi corazón se va rompiendo 
y ya no quiero volver a cometer el mismo error ¿Alguna vez... has dudado de tus sueños hechos 
realidad? ¿Alguna vez...culpaste a todo el mundo menos a ti? Así que nunca...volveré a vivir en una mentira no quiero ganar este juego si no es a mi manera no voy a parar.ue pueda, 
¡ese será mi plan! 



18 de enero de 2012

Observa el Río, no es solamente un río de agua: es un río de peces plantas, de piedras… Nunca se detiene: es un fluido sin freno que arrastra todo, y todos somos arrastrados por el. Todo tiene un tiempo, todo lo que comienza termina.
Las glorias, algún día se acabaran… solo hay que asegurarse que ese momento se demore.
Las penas tambien… solo hay que asegurarse que ese momento , se agilice.

12 de enero de 2012

Continuidad en los parques

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.

Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

don't worry, be happy !




si soy china y tengo una super nariz arrugada en esta foto...

Dame

Dame tu viento 

y tu mirada 
dame tu rostro 
y toda tu alma

Dame tu ser 
y tus palabras 
dame tus brazos 
y tu noche

Dame tu luna 
y tus estrellas 
tu oscuridad 
y tu silencio

Dame tu paz 
tu tranquilidad 
y tu descanso 
dame tus pasos

Dame tu fuerza 

dame tus besos 
dame tu cuerpo 
y tus pensamientos

4 de enero de 2012

Calor, amigos , mates , pileta, sol, risas, se da por iniciado el verano 2012







Pastillas del olvido

En la esquina de mi barrio hay una tienda que vende unas 
pastillas para olvidar.
Los vecinos aseveran que su efecto prolifera pero yo no las
 quise ni probar.
Pastillitas del olvido, tengan el recuerdo vivo de la noche 
que la vi bailar.
Se movía como loca, inestable y caprichosa, y era ... triste 
como mi cudad, como mi ciudad..

Yo, que te di todas mis noches a vos, sin lamentos ni reproches.
Te di, en las noches y los días, mis mejores melodías en
 las olas más tremendas de mi vida.
Yo te espero todavía, yo creo que el olvido es una fantasía.
Y así, destinado a padecerte sigo loco como siempre,
 inventando lo que sea para verte.

En un rincón de mi memoria, sobran noches de tristeza,
 poca gloria, y soledad.
Y en el hueco de los años más dorados caben tus ojos
 prestados y un adiós para olvidar.
Pastillitas del olvido, tengan el recuerdo vivo de la 
noche que la vi bailar.
Se movía como loca, inestable y caprichosa, y era... 
triste como mi cudad, como mi ciudad..

Yo, que te di todas mis noches a vos, sin lamentos ni
 reproches.
Te di, en las noches y los días, mis mejores melodías 
en las olas más tremendas de mi vida.
Yo te espero todavía, yo creo que el olvido es una fantasía.
Y así, destinado a padecerte sigo loco como siempre, 
inventando lo que sea para verte.

Yo, que te di todas mis noches a vos, sin lamentos ni 
reproches.
Bailá tu milonga preferida, que está oscuro todavía, 
que amanece y se nos acaba la vida.
Yo te espero todavía, yo creo que el olvido es una fantasía.
Y así, destinado a padecerte sigo loco como siempre,
 inventando lo que sea para verte.
Opinión numero 1 : Dicen que las personas son felices cuando están acompañadas, cuando se sienten amadas ¿Es enserio cierto? Yo he visto muchas parejas que cometen actos infieles ¿Es eso amor? ¿Perdonar semejante error es amar? ¿O enrealidad es miedo a quedarse solo? ¿Por qué tienen miedo a quedarse solos? Aunque existan amigos para muchos no es suficiente. Necesitan besar, escuchar palabras que alimenten el autoestima ¿Es eso personalidad propia? ¿O acaso la necesidad del otro nos hace perder personalidad? No se necesita una relación para estar bien, hay que saber ver las cosas y estar seguro de lo que uno está viendo y también estar orgulloso.
No podemos llegar al punto de sufrir y lastimarnos por el hecho de estar acompañados, por no sentirnos solos. Sufriendo caemos mas bajo.

Opinión numero 2Las relaciones humanas son mucho más complicadas de lo que uno puede llegar a ver. Uno puede perdonar una infidelidad pero no porque haya atenuantes o porque tenga miedo a estar solo sino que también ama a esa persona. No soportaría perderla. Pero perdonar a alguien que te lastima es duro. Uno tiene que saber qué es lo que quiere para uno mismo. No depender del otro para ser feliz sino depender de uno mismo. Sí, es inseguridad. Sí, es falta de personalidad. Pero a todos les llegará el día en que perdonen a alguien aunque  lastime, y aunque desgarre por dentro. Se puede creer imposible pero el día de mañana nos podemos dar cuenta  que por mucho que nos amemos, que por mucha personalidad que tengamos, siempre vamos a perdonar a la persona que amamos o creemos amar. Además, perdonar una infidelidad es señal de grandeza. Aún si después se decide no estar más juntos. Pero no guardar rencor por ello hace a uno, una mejor persona.